JAMIE DORNAN ASISTIÓ A LA PRESENTACIÓN OTOÑO/INVIERNO 2025 DE LOEWE EN PARÍS
Jamie Dornan, el embajador global de la marca, acudió la tarde de ayer lunes a la presentación de Loewe Otoño/Invierno 2025 celebrada en París.
Fue toda una sorpresa, pues nadie se lo esperaba. Además, ya era hora de que apareciera en algún evento, que aunque en estos meses lo haya hecho en alguno, me ha sabido a poco y siempre es un gusto verlo.
Apareció en este jaguar, que por lo que he visto, había más de uno allí, así que sería algún tipo de contrato que tendrían. Resulta gracioso verlo con un coche de ese estilo, sabiendo lo simple que es él con este tipo de cosas. Eso sí, me gustó que fuera azul, porque es su color.
Me encanta su forma de vestir, y sobre todo la manera tan original en que se abrocha la chaqueta. Una vez dentro se cambió, ya que debía ir con ropa de la marca.
En el siguiente vídeo hay una pequeña entrevista realizada por Vogue e imágenes en el interior. Como siempre, destaca su sentido del humor y gracia natural. Es único.
¡Quién fuera maniquí para recibir un beso en la cabeza o un masaje de su parte!
EN CASA CON JAMIE DORNAN: “TENGO UNAS ZAPATILLAS BLANCAS AL ESTILO MISSY ELLIOTT”
Zapatillas blancas, Love Is Blind y hábitos de café inquietantes… eso es lo que hace Jamie Dornan
Ya sea que conozcas a Jamie Dornan desde el comienzo lúdico de su carrera en la pantalla (probablemente la era de 50 sombras a la que tu madre se refiere con entusiasmo) o desde su trabajo más reciente y más serio en Belfast, probablemente todos estemos de acuerdo en habernos preguntado de pasada cómo es en realidad su vida. Bueno, déjame decirte que, además de sus extraños hábitos de café, es bastante normal. Con todos sus defectos de reality shows.
Nos reunimos en una habitación tranquila y cómoda, lejos del bullicio del evento de Diet Coke (del que es embajador), y me senté con Dornan en un sofá particularmente mullido para hablar sobre su hogar, su familia y todo lo relacionado con su vida fuera de servicio.
Empecemos por tu cocina, ¿cuáles son tus elementos esenciales allí?
Nos encantan los libros de cocina, mi esposa estuvo fuera la semana pasada y puse estantes. Bueno, no, soy terrible en eso... Hice que otra persona pusiera estantes para exhibir todos nuestros libros de cocina. ¿Has oído hablar de Spooning with Rosie? Es un libro de cocina brillante y el que más hemos usado a lo largo de los años. Es un elemento básico. Mi esposa es una cocinera increíble. Eso, y que somos totalmente religiosos en lo que respecta a hacer un asado todos los domingos, incluso si a las niñas todavía no les gusta mucho.
Soy un tipo de persona que toma dos cafés al día. Por la mañana tomo café y le pongo un gran trozo de mantequilla. Para ser sincero, no sé qué demonios hace, pero escuché que un atleta lo hace y pensé que me uniría. También agregaría colágeno. Mi esposa es una de esas personas que tiene un millón de malditas pociones y yo intentaría ponerlas en cualquier cosa. Un chorrito de miel también, eso me pone de los nervios. Soy más feliz en la cocina con mi perro, mi esposa y nuestras innumerables hijas pidiendo tentempié.
¿Y qué haces por la noche?
Nos gusta mucho escuchar música en mi tocadiscos y jugar a las cartas. Sin embargo, todavía no hemos terminado de construir nuestro salón, así que seguimos sentados en el sofá y viendo, por ejemplo, Love Is Blind UK en la televisión. Nos maravillamos de las rarezas de la gente. Es una locura, ¿no? Normalmente no veo reality shows, pero este trabajo que tengo es como parte de la cultura. No podría conversar con la gente a menos que hubiera visto este maldito programa y me hubiera atrapado. Estoy dentro. ¿Qué le pasa a esta gente?
¿Eres un fanático de las velas perfumadas?
Me encantan las velas perfumadas. De hecho, cuando visitamos esta nueva casa había muchas velas perfumadas encendidas. Incluso preguntamos cuáles eran para poder oler algunos de los olores que había alrededor, que fueron los primeros que percibimos en la casa. Es realmente agradable. Entramos literalmente pensando: "Sí, vamos a comprar esta casa, vamos a gastar demasiado dinero en esta casa". Me encantan las velas.
También soy un gran lector, históricamente un gran lector. Sin embargo, me resulta difícil cuando estoy trabajando, y tengo un millón de líneas que aprender. Nadie en el mundo lee más que mi esposa, pero acabo de comenzar a leer All the Colours of the Dark y me encanta. Me encanta leer, pero me siento culpable al leer por diversión cuando estoy trabajando.
Hablemos de ropa y tu armario, ¿qué es lo que más te gusta?
Odio estar incómodo. Para trabajar, me veo obligado a usar todo tipo de prendas. Me gustan las prendas clásicas. Pantalones de Everlane, camisetas blancas, todas de Uniqlo. Mi armario es como el de Patrick Bateman, soy un maniático del orden. Tengo marcas. Tengo una sección de camisetas blancas, una sección de camisetas de colores... y prácticamente uso la misma prenda todos los días. Mi mujer es un caos y ni siquiera puedo mirar su lado del armario.
Me gustan las chaquetas de Universal Works: prendas básicas bien hechas. No sigo las tendencias ni la moda estridente. Me gusta la sencillez. Nunca me quedo sin zapatillas. Uso mucho las Nike Air Max. Son muy cómodas. En realidad, están bastante limpias, ¿no? Tengo unas zapatillas blancas al estilo Missy Elliott. Tengo muchas zapatillas.
Hablemos del cuidado de la piel: ¿te gusta?
Tengo tres hijas. No me cuido. Tengo suerte de que cuando trabajo, alguien me cuida la cara. Me queda suficiente cuidado residual para aguantar cuando no estoy trabajando... y cuando no estoy trabajando, normalmente me dejo crecer una barba salvaje, como la de un yeti. Es bastante liberador.
Una vez que te relajas... ¿tienes algún elemento esencial para dormir?
Me pongo la máquina BrownNoise para dormir. Me voy a dormir con mi teléfono sonando "shhhhhhh" toda la noche. Tengo un Audible, 'Sleep Sound with Jamie Dornan', que grabé durante la pandemia y que, al parecer, es increíblemente efectivo.
¿Sabes qué? He estado filmando en un tanque de agua en Bélgica durante los últimos diez días y escuché algo que se reproducía por el altavoz y pensé: Dios mío, ¿quién está hablando? Y era yo. Estaban reproduciendo mi Sleep Sound por el altavoz para todo el equipo. Probablemente gané alrededor de 4 peniques con eso.
JAMIE DORNAN: “VALORO MÁS EL TIEMPO QUE EL DINERO. MI MADRE MURIÓ A LOS 50 AÑOS. NO SOLO QUIERO TRABAJAR”
Debutó como actor en la ‘María Antonieta’ de Sofia Coppola, se hizo mundialmente famoso con la saga ‘50 sombras de Grey’ y se ha consagrado con proyectos como ‘Belfast’ o ‘The Tourist’. Hablamos con uno de los pocos modelos que han conseguido ser respetados como intérprete
La primera impresión que da Jamie Dornan (Holywood, Irlanda del Norte, 42 años) es reconfortante. Es obvio que es un tipo guapo. Pero no se toma demasiado en serio a sí mismo y, de forma bastante entrañable, está dispuesto a lanzarse a por la comida.
Nos encontramos en un estudio fotográfico del norte de Londres, esperando nuestras tostadas. La de Dornan sale disparada con tanto ímpetu que el pan, un poco quemado, traza un arco por la sala y aterriza bajo una mesa cercana. Sin dudar ni un instante, el actor se arrodilla en busca de la rebanada voladora; la recoge, sopla y la devuelve a su plato. “Si no han pasado tres segundos, no cuenta”, ríe, mordiendo la corteza.
Más tarde, Dornan entra al plató con unos voluminosos pantalones grises de punto de Loewe, firma de la que es embajador. Son tan anchos y pesados que rozan lo apayasado, y tiene que avanzar arrastrando los pies como un torpe patinador sobre hielo. “No sé si me los pondría para ir de compras, pero son atrevidos, que nunca viene mal”, dice. El equilibrio entre el lujo impactante y la masculinidad alternativa de la prenda le viene como anillo al dedo: recostado en una silla, con los pantalones remangados hasta las rodillas, Dornan exuda carisma. Está acostumbrado. Modelo en su juventud, el hoy actor protagonizó, a principios de este siglo, exitosas campañas para gigantes de la moda como Dior, Hugo Boss o Calvin Klein. En 2015, Vogue lo incluyó en su lista de los mejores 25 modelos masculinos de la historia. Pero Dornan nunca termina de estar conforme: “Sinceramente, me siento incómodo cuando me sacan fotos”.
¿De verdad? ¿Por qué? Es lo que le pasa a la mayoría de la gente, lo extraño es no estarlo.
Sí, pero no imaginaba que a usted también. Sobre todo cuando ves cómo quedan las fotos. No quiero verlas.
¿No? No especialmente.No puedo evitar el resultado, pero odio el proceso. Cuando empecé como modelo, todavía era la época de las polaroids y había mucha más confianza mutua.
Se encuadraba en la cámara, no en posproducción. Ahora, sobre todo si haces una campaña publicitaria, el equipo para y se monta un juicio asambleario después de cada foto. La confianza ha desaparecido. Me parece muy triste.
Hábleme de su relación con Loewe. Ha dicho que encajan bien. Me siento cómodo con [el director creativo] Jonathan Anderson. Somos del mismo rincón del mundo, y enseguida encajo con gente que tiene un trasfondo o una experiencia similares a las mías. Iba a decir que sonamos igual, pero creo que se pone más norirlandés cuando está conmigo. Su acento ahora es distinto.
Dornan vuelve a la sesión. Suena de fondo Beautiful Boy, la balada sobre la paternidad de John Lennon, y adopta un gesto tierno. A continuación, Frankie Valli canta Can’t Take My Eyes Off You, y entra en modo seducción. Es esta mezcla de intensidad y vulnerabilidad, o su habilidad para pasar de un papel a otro —desde el taciturno Christian Grey a personajes más matizados como el protagonista sin memoria de El turista—, la clave de una carrera, a estas alturas, consolidada. En The Fall, Dornan recibió elogios por su interpretación del asesino en serie Paul Spector, una personalidad compleja y profundamente perturbada. ¿Cómo logra un atractivo exmodelo desafiar las expectativas y resultar convincente en un papel que exige tantos matices? “Leí muchos libros oscuros y traté de introducirme en la mente de un personaje así, comprender qué le hace sentir tanto odio. A menudo es una serie de sucesos en su infancia, pero no siempre. En el caso de los asesinos en serie, suele tener sus raíces en algún tipo de abuso sufrido de niño. Pero, Dios, ¡no podría estar más lejos de mí como persona!”.
El fotógrafo David Sims dice que usted es una de sus personas favoritas del mundo. ¿Ah, sí? David es un genio. Qué bonito, teniendo en cuenta la cantidad de gente que ha conocido. Soy irlandés y me cuesta... bueno, en general, como isla, nos cuesta aceptar cumplidos.
¿Por qué? No sé, por alguna razón nos da vergüenza. Crecí en un ambiente donde tener ego estaba muy mal visto. Comentarios como el de David podrían hacer que se te suban los humos, y eso está prohibido. Aunque, de cuando en cuando, los cumplidos vienen de tan alto lugar que habría que estar loco para no aceptarlos y dejar que te conmuevan.
¿Ser escéptico es un rasgo norirlandés? Creo que hay un escepticismo innato en mí y en la gente con la que crecí. No estoy seguro de dónde viene. No sé qué es, pero lo reconozco. En nuestra contra, diré que tenemos un poquito de miedo al cambio. Tenemos una mirada un poco retrógrada que puede ser problemática. Y creo que en parte es por culpa del miedo.
¿Cómo reacciona la gente cuando vuelve a casa? Nunca me he alejado demasiado de Belfast, me he esforzado por mantener vivo el vínculo. Puede que no viva allí desde hace 23 años, que me haya casado con una inglesa y que tengamos tres hijas pijas inglesas, pero al final tampoco importa tanto. Tengo una casa en mi tierra y la mayoría de mis colegas siguen allí. No he perdido ninguna de mis amistades porque mi trabajo les da un poco igual, no me aporta ningún caché ante ellos. Me gustaría pensar que he sido respetuoso con mi hogar... Aunque no diría que he ondeado la bandera, porque el tema de las banderas es un asunto controvertido allá de donde provengo. ¡Ja!
¿Se siente irlandés o británico? Siempre me han dicho que soy irlandés, pero igual mi vecino piensa lo contrario. Son las complejidades de ser de allí. Obviamente, no es un sitio fácil.
Estamos viviendo un auténtico renacimiento irlandés en el mundo de los actores. ¡Y tanto!
¿Los conoce? Conozco a Paul [Mescal], Barry [Keoghan] y Cillian Murphy. A Andrew Scott lo conozco hace mucho. Todos compartimos un vínculo muy bonito, de apoyo y de orgullo recíproco. Puede ser una mirada de complicidad en una habitación. Si piensas en los últimos cuatro o cinco años, desde Belfast a Almas en pena de Inisherin, ahora todo es muy diferente comparado con cuando yo empecé. Recuerdo que Cillian dijo que, cuando él era pequeño, los únicos que hacían dinero del cine y la tele en Irlanda eran Liam Neeson y Jim Sheridan. Ahora están saliendo generaciones enteras, chavales metidos en proyectos fuertes, así que es muy emocionante ver cómo evoluciona.
A pesar de la confianza en sí mismo que parece tener cuando entra en el estudio solo, sin séquito, o posando ante la fotógrafa, Dornan reconoce haber padecido ataques de ansiedad. “Creo que es bueno tener un poco de miedo”, confiesa. “Estoy a punto de empezar un nuevo proyecto, quizás una de las cosas más grandes que haya hecho, y este es justo el momento en el que me suelo encontrar hecho trizas”.
El miedo es una forma de impulso, ¿no? Totalmente. Creo que es bueno estar preocupado y tener algo de miedo, de lo contrario iríamos por la vida flotando a la deriva. Acabo de terminar de rodar una serie de Netflix llamada The Undertow. Ha sido el trabajo más largo de mi vida, y me atrevería a decir que el más duro. Interpretaba a unos gemelos, así que tuve que asumir dos papeles. Seguramente se estrene a finales de año.
¿Y la idea de que los actores de hoy en día son perfiles polifacéticos, que ya no están sentados esperando la llamada del productor para salir de la cama? ¿Se incluiría usted en esa categoría? Es cierto que me traigo otras cosas entre manos. Tengo proyectos con Loewe y con Coca-Cola, entre otras, además de ser actor. Sonará tópico, pero no quiero limitarme a hacer solo una cosa. No soy ese niño que creció con el sueño de ser actor. Sí, es mi objetivo principal, y me encanta, pero no es lo único que quiero hacer.
Su trayectoria como actor es poco habitual. Lo de Cincuenta sombras no salió del todo bien, pero luego vino La caza, que fue un momento crucial, y luego El turista, que tuvo mucho éxito. No pienso en eso. Te guías por tu instinto y por lo que tienes delante. Aprecio mucho cuando algo resulta un éxito, pero hay otras cosas que he hecho, posiblemente igual de potentes, que no han recibido la misma atención. También he hecho cosas que no eran geniales y que han recibido demasiada atención. Son picos y valles.
Debutó en María Antonieta. Fue una primera película increíble, ¿no? ¿Te puedes creer que fue mi primera audición? Tenía agente desde hacía cuatro días. Pero para nada estaba buscando actuar. Le tenía el ojo echado y sabía que tenía algo de talento, pero no lo perseguía activamente. Fue casualidad. El agente de mi novia de entonces, Keira Knightley, me dijo que debería intentarlo, así que fui a la audición y de repente me encontré tomando unas copas en el Bar Hemingway del Ritz de París con Sofia Coppola y la productora, Roz Katz. Nos tomamos un par de martinis y, sin darme cuenta, estaba en una película.
De Holywood, Irlanda, a Hollywood, California. No tenía ni puta idea de lo que estaba pasando, sinceramente. Un pasajero estaba viendo María Antonieta hace poco en un vuelo a Nueva York. Yo miraba desde atrás, fijándome en lo mío, pensando: “¿Pero quién coño es ese? ¿Y qué está haciendo?”
¿Notó que flaqueaba? Sí. Podía ver el miedo en mis ojos. Sofia fue bastante lista manteniéndonos a Kirsten Dunst y a mí separados. No nos conocimos hasta que nos vimos en el rodaje. Yo no sabía lo que estaba pasando, tenía que decir unas frases y no sabía cuándo decirlas. Fue un poco loco. Vi a Kirsten hace poco y nos reímos de lo asustado que estaba aquel día.
Era muy joven y muy novato. ¿Qué le hizo pensar que sería capaz de hacerlo? Soy una persona muy decidida, tengo voluntad de triunfar. Como si tuviera fuego en el culo, como dicen en Belfast. Siempre me he sentido así. He hablado con terapeutas sobre esto, y creo que en parte es por no haber destacado en la escuela. Nunca padecí acoso, gracias a Dios, pero lo único que me importaba del colegio era el deporte y el rugby, dos cosas que a día de hoy me siguen gustando mucho. Si eres el renacuajo al que solo le gusta el rugby, el ambiente se pone difícil. Así que siempre lo sentí como una espinita clavada. Siento que constantemente tengo algo que demostrar. Y creo que a lo largo de mi vida he mantenido esa actitud de: “Jódete y mira esto”. Soy una persona muy competitiva. Si ahora tú y yo nos pusiéramos a competir lanzando canastas a esa papelera de ahí, créeme que me empeñaría en ganar.
No es normal que los modelos masculinos den el paso a la interpretación. Sólo se me ocurre uno, Boyd Holbrook. Dios, le ha ido genial. Solíamos quedar en Nueva York, íbamos juntos a antros de mala muerte. Siempre me costó relacionarme con otros modelos. No sentía que encajara. Yo quería hablar de rugby, y ellos querían hablar de skate y fumar maría. De nuevo, no sabía cuál era mi lugar. Hace poco me encontré con Boyd en un festival de cine y nos lo pasamos de locos. Fue bonito. Nos elogiamos mucho el uno al otro, que es muy típico entre actores aunque desde fuera pueda parecer horroroso. Pero creo sinceramente que Boyd está haciendo cosas estupendas. Estoy muy orgulloso de él.
Circulan unas fotos de Keira y usted encarnando la perfecta pareja celebrity de los 2000. Eran los tiempos de los paparazzi. El fenómeno estaba ya desbocado por aquel entonces. En verdad, era muy jodido. Era fuerte para mí, aunque podía sobrellevarlo medianamente, pero Keira era una cría. Ella tenía 18 años y yo 20 cuando empezamos a salir. A esa edad, tener a tres tíos que pasan cada noche escondidos tras los arbustos bajo tu balcón... es muy turbio. Así que si veo una de esas imágenes, cosa que hago a menudo en Instagram, porque me persiguen, me hace gracia la ropa que llevábamos, pero también pienso en lo terrible que era esa intrusión.
¿En qué suelen equivocarse sobre usted? Creo que se me da muy bien esconder la cabeza bajo el ala. No lo digo por decir, pero no tengo ni idea de lo que la gente piensa de mí. Creo que ni sé lo que mis colegas piensan de mí. En general no tengo ni puta idea, y me gusta que sea así.
¿Es porque no le importa? En cierto modo. Hago amigos con mucha facilidad. Tengo gente increíble en mi vida. Nunca me he peleado con nadie. Odio discutir. Se me da fatal, no digo ni mu. Puedo ser tajante con los hombres y ponerme a la defensiva, y también puedo cabrearme conduciendo, pero en general estoy bastante en contra de los conflictos. Me he pasado la vida evitándolos.
Entonces, ¿qué valora? Valoro mucho más el tiempo que el dinero. Mi madre murió a los 50 años. No quiero solo trabajar, trabajar, trabajar.
Jamie Dornan: ‘I value time more than money. My mom died when she was 50. I don’t just want to work’
He made his acting debut in Sofia Coppola’s ‘Marie Antoinette,’ rose to global fame with ‘Fifty Shades of Grey,’ and has solidified his career with projects such as ‘Belfast’ and ‘The Tourist.’ EL PAÍS speaks to one of the few models who have successfully transitioned into a respected actor
Jamie Dornan, 42, makes a reassuring first impression. He’s an obviously handsome guy. But he doesn’t take himself too seriously and, perhaps most endearingly, is willing to scavenge for food.
We’re in a photo studio in north London, waiting for toast. Dornan’s slice pops up with such force that the slightly burnt bread flies across the room and lands under a nearby table. Without a moment’s hesitation, the actor kneels down to find the slice; he picks it up, gives it a blow and returns it to his plate. “It’s the three-second rule,” laughs the star of the Fifty Shades of Grey saga and Belfast, biting into the crust.
Later, Dornan walks onto the set in a pair of voluminous gray knit trousers by Loewe, for which he is an ambassador. They are so wide, heavy and clown-like he has to shuffle across the floor like an amateur ice skate. “Not sure I’d pop out to the shops in them, but they’re bold and audacious, which can never be a bad thing,” he says.
The balance between statement-luxury and alt-masculinity fits him well. He reclines on a chair, rolls the pants to his knees, and exudes charisma. He is used to being photographed. A model in his youth, the actor has starred in successful campaigns for fashion giants such as Dior, Hugo Boss and Calvin Klein. In 2015, Vogue included him on its list of the 25 best male models in history. But Dornan is never entirely happy with the process: “I’m sincerely uncomfortable having my photograph taken.”
Question. Really? Why?
Answer. Because I think most people are, I think it’s strange if you’re not.
Q. Yes, but I wouldn’t imagine you to be like that, especially when you see the end results
A. I don’t want to see the end results.
Q. You don’t?
A. Not particularly. I might not be able to avoid the end result, but I hate the process. When I first started modelling, I grew up in an age of Polaroids when there was so much more trust with everybody.
Q. And it was framed in the camera, not in post-production.
A. Exactly. Nowadays, especially if you’re doing an advertising campaign, they’re stopping and having a trial by committee after every image. The trust is all gone, and I find it really sad.
Q. Tell me about your relationship with Loewe. You’ve said it’s a good fit.
I feel comfortable with [creative director] Jonathan Anderson. We’re from the same part of the world, and I immediately feel comfortable with people who have a similar or early life experience to me. I was going to say we sound the same, but I think he goes more northern Irish when he’s around me. His accent is kind of funky now.
Dornan returns to the set. John Lennon’s paternal ballad Beautiful Boy plays in the background, and he adopts a tender expression. Then Frankie Valli sings Can’t Take My Eyes Off You, and he goes into seduction mode.
It is this mix of intensity and vulnerability, and his ability to move from one role to another — from the taciturn Christian Grey to more nuanced characters such as the amnesia-struck protagonist in The Tourist — that is the key to a career that is, by now, well established. In The Fall, Dornan received praise for his portrayal of serial killer Paul Spector, a complex and deeply troubled character. How does a handsome former model defy expectations and be so convincing in a role that demands such nuance?
“I read a lot of dark books and tried to kind of insert myself into the mind of someone like that - what makes them have so much hatred within them. Often, it’s a litany of things that have happened in their childhood, but sometimes it’s not. With serial killers and multiple murderers, it usually stems from some abuse as a child. But Jesus, that couldn’t be further away from who I am as a person!”
Q. Photographer David Sims says you’re one of his favorite people in the world.
A. He did? That’s lovely. It’s really lovely considering the amount of people David Sims has met. I think he’s a genius. Look, I’m Irish. I’m someone who struggles — actually as an entirety, as an island, we struggle — with praise.
Q. Why is that?
A. I don’t know, there’s just something embarrassing about it for some reason. I grew up in an environment where having a big ego was really frowned upon. So, I think comments like David’s could be deemed as potentially feeding this ego that you’re not allowed to. But now and again, compliments come from such high esteem that you’d be mad not to accept them and be touched by them.
Q. Is it a Northern Irish trait to be skeptical?
A. I think there’s an inbuilt skepticism across the board with me and people I grew up with. I’m not sure what that’s born from. I don’t know what that it is, but I definitely recognize it. I think it’s to our detriment that we’re a wee bit scared of change. In many ways, there’s a backward-looking lens back home that can be problematic. I think a lot of that is bored out of fear.
Q. How do people react when you come home?
A. I’ve never distanced myself hugely from Belfast. I’ve made a point of trying to stay very connected to it. Yes, I don’t live there, and haven’t lived there for 23 years, but that’s circumstantial. I’ve married an English woman and had three posh English kids, but I own a property back home, and most of my mates are there. I’ve never lost any of my friendships because they’re so disinterested in what I do. It doesn’t elevate me in any way. I’d like to think that I’ve been respectful to home. I wouldn’t say I’ve flown the flag, because a flag is a very controversial thing where I come from. Ha!
Q. Do you feel Irish or British?
A. I’ve only ever been told I’m Irish, but my next-door neighbor could feel the exact opposite. That’s just the complexities of the place. It’s a complicated place, obviously.
Q. We are seeing an Irish renaissance in the world of actors.
A. Jesus, yeah, big time.
Q. Do you know them all?
A. I know Paul Mescal, Barry Keoghan and Cillian Murphy. Andrew Scott I’ve known forever. I have to say, there is a genuinely lovely and truthful bond between all of us, of support and pride. It could just be a look across the room. If you think about the last four or five years, from Belfast to The Banshees of Inisherin, and all the individual stuff that people are doing, it’s very different to when I was starting out. I remember Cillian saying something interesting. He said that when he was growing up, the only people that made money from film and TV in Ireland were Liam Neeson and Jim Sheridan. Now you’ve got whole generations coming up, kids doing big things, so it’s really exciting to see what follows.
Despite the self-confidence he appears to exude when walking into the studio alone, without an entourage, or posing for a photographer, Dornan admits to experiencing bouts of anxiety. “I think it’s good to be a little bit fearful. I’m just about to start a new project, probably one of the biggest things I’ve done, and this is the period where I’m always the most ragged.”
Q. It’s the fear that drives you on, right?
A. Absolutely. But I think it’s healthy to be anxious and have a fear, otherwise we’re just floating through life without any great stakes. The thing I just finished shooting is this Netflix drama called The Undertow. It’s been the longest job of my life so far, and arguably the hardest. I was playing identical twins, so I took on two roles. It’s probably out at the end of this year.
Q. What about the idea that actors these days are polymaths? That you’re no longer sitting around waiting for the call? Would you include yourself in that category?
A. It would probably be remiss not to, just because I do have other things going on. I’ve got the Loewe stuff, the Diet Coke thing, and there’s other things outside being a day-to-day actor that I’m involved in. It sounds like a tired thing to say but I really don’t want to be just one thing. I’m not a kid who grew up wanting to be an actor. Yes that is my primary focus, and I love it, but it’s not the only thing I want to do.
Q. You’ve had an unusual acting trajectory. Fifty Shades of Grey didn’t quite go to plan, but then along came The Fall which was a pivotal moment, and then The Tourist which was phenomenally successful.
A. In a way, I don’t look into that so much. You go with your gut, and what’s in front of you. I’m really appreciative of the times I have a hit on my hands. But then there are other things I’ve done, which were equally strong, that didn’t get the same attention. I’ve also done stuff that wasn’t great that’s got too much attention. It’s peaks and troughs.
Q. You made your debut in Marie Antoinette. It was an incredible first film to be in, wasn’t it?
A. Can you believe that was my first ever audition? I’d only had an agent for about four days. But I really, really wasn’t looking to act. I had a bit of an eye on it, and I knew I had something within me, but I wasn’t actively pursuing it at all. It was a happenstance thing. My girlfriend at the time, Keira Knightley, had an agent who said I should pursue it. So, I went for the audition and suddenly found myself having drinks at the Hemingway Bar at the Ritz in Paris with Sofia Coppola and Roz Katz, the producer. We had a couple of Martinis, and before I knew it, I was in a movie.
Q. From Holywood, Ireland, to Hollywood, California.
A. I didn’t have a fucking clue what was going on to be honest with you. Someone was watching that film on the plane recently when I was flying to New York. I was watching it from behind, watching my bits, thinking “who the fuck is that, and what is he doing?”
Q. Did you recognize that you were flailing?
A. Yes, I could see the fear in my eyes. Sofia had done a clever thing where she had kept Kirsten Dunst and I apart. We didn’t meet until we meet in the movie for the first time. I honestly didn’t know what was going on. I had these lines to say and I didn’t know when to say them. It was a bit mad. So, I can see the fear in my eyes looking back. I’ve seen Kirsten recently and we’ve laughed about how scared I was that day.
Q. You were so young and inexperienced. What made you think you could do it?
A. I’m a very determined person, I have a real will to succeed. I feel like I’m someone who lives with a fire under my hole, as they say in Belfast. I do, I’ve always felt like that. I’ve talked to therapists about this sort of thing. I think a lot of it is from not being the biggest at school. I’ve never been bullied in my life, thank God, but all I cared about school was sport and rugby, and I still care about these things massively today. But if you are the small kid and you care about rugby it’s a tough environment to be around. So, I always thought I had something to prove. I think I’ve carried whatever that is — a kind of “fuck-you, watch this” attitude — through my life. I always feel like I’ve got a bit of a point to prove. I’m a very competitive person. If you and I started having a competition, throwing a bit of rubbish into that waste bin over there, I would really want to win.
Q. It’s not normal for male models to make the transition into acting. I can only think of one, Boyd Holbrook.
A. Boyd Holbrook. Jesus, he’s done really well. We used to hang out with each other in New York, way back, when we’d go to these dive bars together. I always struggled around other male models. I didn’t feel like I fitted in. I wanted to talk about rugby, they wanted to talk about skateboarding and smoking weed. Again, I didn’t really know where my place was. I bumped into Boyd at a Film Festival recently and we had a real laugh, it was lovely. We were both really congratulatory with each other, like actors are, the way people outside the acting profession think is gross. But I think Boyd is doing some really cool stuff. I’m really proud of him.
Q. There are photos of you and Keira Knightley doing the rounds, looking like the perfect Y2K celebrity couple.
A. Those were the days of proper paparazzi. It was really out of control back then. Actually, it was really fucking ugly to be honest. It was bad enough for me, although I could take it more, but Keira was just a kid. She was 18 and I was 20 when we got together. If you’re an 18-year-old girl and have three lads hiding in bushes throughout the night outside your apartment, it’s really dark. So if I see one of those images, which I often do on Instagram — they follow me around — I find it funny with some of the clothes we wore, but I also think about how ugly that intrusion was.
Q. What are the biggest misconceptions about you?
A. I think I’m really good at burying my head in the sand. I sincerely, and I’m not just saying this for effect, don’t have a notion what people think of me. I almost don’t think I know what my mates think of me. I generally have no fucking clue, and I like it that way.
Q. Is it because you don’t care?
A. I sort of don’t care. I make new friends really easily. I’ve got amazing people in my life. I’ve literally never fallen out with anyone. I hate arguing, I really hate it. I’m bad at it, I go really quiet. I’m confrontational to a point with men, protective and all of that stuff, and I can get quite bad road rage, but for the most part I’m quite against confrontation. I’ve spent my life avoiding it.
Q. So what do you value?
A. I value time way more than I value money. My mom died when she was 50. I don’t just want to work, work, work.
Nuestro actor irlandés ocupa la portada del nuevo número de Icon, gratis con el periódico 'El País' el sábado 1 de marzo. Al día siguiente la ponen a la venta individualmente.
“Valoro mucho más el tiempo que el dinero. Mi madre murió a los 50 años. No quiero solo trabajar, trabajar, trabajar…”